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Revistando ideas preconcebidas sobre las energías renovables

Green Mountain Energy Co. tiene un acuerdo para usted. Por sólo 9,95 dólares al mes -- o un descuento de 99,95 dólares por todo un año, la compañía eléctrica limpia y renovable de Austin, Texas, promete proporcionar 500 kwh de electricidad al mes de energía eólica pura y renovable. Esta cantidad de energía eólica, según Green Mountain, descarta aproximadamente 8000 libras del dióxido de carbono (CO2) que se producen conduciendo un coche medio durante 9000 millas. ¿Qué le parece? Por entre 1,66 y 1,99 centavos el kwh -- o alrededor de la mitad o un tercio del precio de la electricidad regular de una planta de carbón o gas natural -- puede sostener energía eólica limpia y pura salvando al planeta del calentamiento global. Una idea bastante buena, ¿ah?

Sólo hay un pero. Green Mountain no le proporcionará energía eólica. Abandona su negocio, al menos en Pennsylvania, donde hace esta oferta. Todo lo que promete a sus 30.000 clientes que pronto serán ex clientes es que proporcionará esa cantidad de energía eólica a la red nacional. Estos ex clientes tendrán que pagar el precio corriente de entre 38 y 66 dólares al mes por los 1000 kwh de electricidad que un hogar medio utiliza al mes, sólo de una de las compañías eléctricas del carbón o gas natural. Así que, ¿dónde está el beneficio real? La "suscripción" se reduce en realidad a una donación a Green Mountain, un subsidio que puede añadir al crédito fiscal de 1,9 centavos el kwh que la compañía recibe para producir energía eólica (junto con ahorrarse pagar la mayor parte de los impuestos de propiedad y locales).

El acuerdo refleja la falsa premisa de la energía renovable, una que como efecto colateral ha contribuido a la espiral de precios en la gasolina y la calefacción, y la electricidad dentro de poco. La energía renovable no está, en su mayor parte, preparada para el consumo diario. Si lo estuviera, Green Mountain no habría cerrado su tienda ante datos de mayores precios y costes de fuentes de energía con las que compite. En lugar de eso, estaría acaparando nuevos clientes. Los precios más elevados de la gasolina, la electricidad y el petróleo, después de todo, eran lo que se suponía que iba a impulsar a las compañías como Green Mountain y a tecnologías como la eólica y la solar, y los coches eléctricos híbridos y los SUVs.

En lugar de celebrar los precios más altos por ponernos en el camino de la energía renovable, algunos políticos simplemente hacen lo usual atacando a las compañías petroleras y automovilísticas. Por ejemplo, el líder de la minoría en el Senado, Harry Reid, de Nevada, ha empleado gran parte de su tiempo desde los huracanes Katrina y Rita en recorrer su estado en una caravana de tres vehículos, incluyendo un SUV de 16 mpg, criticando las petroleras, exigiendo la investigación de sus beneficios y condenando a los fabricantes de coches norteamericanos por no suscribir los estándares CAFE (Corporate Average Fuel Economy) en los todoterreno. La Senadora Hillary Rodham Clinton, de igual manera, también ha pedido otra investigación más de los beneficios de las petroleras y, en una concentración en Capitol Hill el mes pasado, denunciaba la noción de hacer prospecciones en el Alaskan National Wildlife Refuge por sus entre 11 y 30 billones de barriles de crudo como "una maniobra de despiste".

"Algunos dirán, 'Bien, senadora, los precios de la gasolina suben -- ¿no necesitamos perforar en el Arctic Wildlife Refuge?'", decía la señora Clinton. "Y por supuesto, las respuesta es que no. La respuesta es que es una maniobra de despiste. La respuesta es que necesitamos romper nuestra adicción al petróleo exterior".

¿Cómo? "La respuesta no es perforar en el ANWR, la respuesta se encuentra en la mente de los indígenas americanos".

El Senador por Massachusetts John Kerry se hacía eco de su colega desde Nueva York. Quiere gravar "los beneficios arrolladores" de las petroleras. Después de todo, en realidad no necesitamos ni queremos su petróleo. Como dijo en la concentración del ANWR, "En lugar de permitir que unas cuantas compañías petroleras perforen en busca de beneficios arrolladores", la nación necesita comprender que "no podemos perforar nuestro camino hacia la independencia energética, tenemos que inventar nuestro camino hasta allí juntos". Al estilo de Green Mountain -- inventando un producto energético al que la gente pueda suscribirse pero del que no pueda depender para que se le entregue en su domicilio. Hay un motivo por el que el suministro de energía eólica es solamente el 2% de la electricidad de la nación, incluso después de haber triplicado su producción desde el 2000. Tiene un factor anual de carga del 30%, lo que significa que no sirve para nada los dos tercios del tiempo. No está en posición ni de lejos de sustituir a las plantas nucleares, de carbón o de gas.

Pero aún así, políticos como Reid, Clinton o Kerry continúan evitando afrontar esas realidades, un hecho que deja prístinamente claro cada orador de la concentración del ANWR. El dais fue completado por el Senador Robert F. Kennedy Jr., el Senador Joseph Lieberman, Edward Markey así como Kerry y Clinton, todos detallando exhaustivamente las aves de rapiña que eran las petroleras encaminadas a explotar una de las últimas maravillas naturales de América, asustando al caribou y a la vida natural y destruyendo así la cultura de los pueblos nativos y allí. Para defender su idea, tuvieron que maquillar la cantidad de energía que se podría obtener del ANWR, afirmando que no supondría más de lo que ahorrarían los americanos hinchando sus ruedas, lo que podría ahorrar 4 millones de galones de gasolina al día. Esos ahorros del hinchado no es nada a despreciar, pero es una gota de lo que la United States Geological Survey dice que puede producirse de la región costera del ANWR -- que supone entre 460.000 millones de galones hasta 1.300.000 millones de galones. Se bombearía a Estados Unidos a diario tanto como recibimos de Arabia Saudí -- más de 50 millones de galones al día.

Los oradores también tuvieron que inflar el perjuicio medioambiental que resultaría de la extracción del ANWR, indicando que afectaría a los 19 millones de acres de la reserva, cuando de hecho, la exploración, extracción y el desarrollo se limitaría a apenas 1600 acres de los 1,5 millones de acres de una sección llamada 1002, que ya tiene presencia humana y tecnológica, el Defense Early Warning System. Tuvieron que intimidar con que el desarrollo en esas zonas pondría en peligro al caribou, cuando la realidad es, como la experiencia previa en Alaska ha demostrado, que el caribou no es tan débil como para huir de torres extracción. Y los oradores tuvieron que fingir que los nativos encontraban horrible tal desarrollo, cuando de hecho la población nativa de Alaska que vive allí, los esquimales inupiat de la ciudad de Kaktovik están a favor de abrir la zona a la extracción.

Por encima de todo tienen que fingir, como hizo el Senador Clinton, que todo lo que se interpone en el camino de un futuro sin petróleo es la industria petrolera -- ni la física, ni la economía ni las necesidades de la nación de fuentes de energía fiables y abundantes. Así, pueden ir detrás de las compañías petroleras por sus "sustanciosos beneficios", a pesar del informe de agosto del Congressional Research Service que indica que "los beneficios record" de las petroleras apenas se encuentran por encima de la media de la industria americana. Advertía: "Si los precios del crudo y el petróleo van a decrecer, probablemente el suministro tenga que crecer en relación a la demanda. La expansión del suministro resulta de la inversión en las diversas etapas del proceso de fabricación de la industria petrolera... si los parámetros subyacentes y el entorno regulatorio no son propicios, la inversión puede llevarse a cabo. Históricamente, los precios volátiles y los niveles de beneficio afrontados con un entorno regulatorio estricto contribuyen a la incertidumbre de la industria". O tal vez sea ése su objetivo -- incrementar la incertidumbre en la inversión en energía aquí, manteniendo, como señala la Government Accountability Office, la mayor parte de las tierras federales al margen de los límites de la exploración y del petróleo, disuadiendo de la creación de capacidad refinera y oponiéndose al desarrollo de plantas nucleares de modo que no haya ninguna planta nueva desde los años setenta.

De ese modo, puede que todos queramos buscar más energía eólica, por la que ellos puedan lograr una suscripción igual que la de 9,95 dólares por cada 500 kwh de aire caliente de Green Mountain que espante los males del petróleo, el gas y las industrias automovilísticas.

por Duane D. Freese
Tomado de Poder Limitado

Otro problema de las centrales eólicas es la fluctuación en la frecuencia y el voltaje por el cambio de velocidad de la turbina que se da por la variación de los vientos. Eso ha hecho que en Dinamarca, donde tienen una potencia eólica instalada importante tengan que importar a cada rato energía de Noruega o Finlandia en el Nordic Pool para suplir estos "outages".

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