« Inicio | El mito de los españoles exterminando a través de ... » | Mark Twain demuestra que no existe el altruismo » | Revistando ideas preconcebidas sobre las energías ... » | El elevado precio del sistema sanitario gratuito -... » | Se va el caimán » | La coherencia del "Che" Guevara » | Disney y el mito del buen salvaje » | Los libertarios irán a la Asamblea Nacional de Jóv... » | ¿Son marxistas todos los izquierdistas ? » | El miedo infundado a los monopolios »

La Madre Teresa NO es ejemplo para toda la juventud

Imaginémonos por un momento un mundo como aquel que desde pequeños nos han dicho que es el mejor de los mundos: uno en que todos nos sacrificamos por los demás y nadie piensa en sí mismo. ¿Sería un paraiso? Definitivamente no, sería un infierno. Afortunadamente, el ser humano es mucho más sano sicológicamente que lo que la Iglesia y el Estado quisieran que sea, y disfruta bastante de la vida en realidad. Y es que no hay que confunir generosidad y solidaridad, que tienen su lugar en la vida de todos, con una supuesta “obligación” de darnos a los demás. Lo lamento señores curas y señores burócratas: el objetivo de la vida de una persona es su propia felicidad. No la de los demás. La suya propia.

Hay dos formas de ganarse la vida y ser feliz en lo productivo:

Cuando una persona es feliz pues ha hecho lo mejor con sus oportunidades inevitablemente aporta también a la alegría ajena: si es un médico excelente y disfruta de sus talentos superiores, sana a sus semejantes; si es un profesor de primer nivel, está aportando mucho a los demás; si es un empresario que gana su dinero sin prebendas y en abierta competencia, ha enriquecido la vida de sus clientes en una gran medida. Cuando se consiguen las cosas en la vida sin hacer daño a nadie y ofreciendo algo de valor a los demás, la propia felicidad descansa sobre una base muy sólida en realidad. Pero si se enriquece uno a costa de los demás trabajando para el Estado –que obtiene sus fondos por la fuerza de impuestos, no en buena lid- o tiene privilegios financieros y ventajas legales que no son producto de la herencia, la suerte o el talento propio, entonces el resultado es alguien que gana a costa de que pierdan los demás. Y una sociedad que no aprecia a los creativos, ahorradores, tesoneros, ambiciosos y visionarios está condenada a la bancarrota moral. La propia felicidad sólo puede lograrse –sin una conciencia negra- respetando a los demás en su vida y propiedad (por eso la admiración a íconos guerrilleros es despreciable de principio a fin). La producción, el comercio y otros intercambios son perfectamente pacíficos. Las personas con un sentido mínimo de la dignidad siempre buscarán medios pacíficos para lograr sus fines, y la propia felicidad, repitámoslo, es el fin más loable para nuestras vidas.

Mientras los medios sean pacíficos, los fines tampoco son iguales:

La Madre Teresa de Calcuta representa un ejemplo respetable de alguien que siene un impulso más allá del ordinario para ayudar a los demás. Pero que nadie se engañe: la Madre Teresa no fue altruista, es decir, no se sacrificó por los demás. Ella fue inmensamente feliz mientras ayudaba a los demás. Pero si bien siempre habrá un puñado de gente en todo momento y lugar que tenga una inmensa vocación de ayudar a los demás por encima de otros logros y aspiraciones, eso no puede ser un ejemplo ni fórmula a seguir por todo el resto de nosotros. Un país en que la gente que siente un impulso hacia crear, hacia prosperar, hacia soñar, en formas muy distintas que esa, merecen también el reconocimiento y admiración de los demás. Pero eso no es lo que nos han querido inculcar de pequeños. Tampoco nos han inculcado una dosis sana de generosidad y solidaridad con causas que llamen nuestra atención. No, lo que nos han repetido una y otra vez es la malsana idea de que todos debemos ser como la Madre Teresa. Pero eso es imposible. Las inclinaciones sicológicas de las personas son muy distintas. Y entonces, hay que reconocer que no todos queremos ser pobres ni dedicar más que un tiempo prudente a apoyar a los demás, pues queremos utilizar la mayor cantidad posible de tiempo a ser felices, a nuestras propias vidas. Pocos se atreven a decirlo pero Bill Gates ha hecho mil veces más por reducir la pobreza en el mundo que la Madre Teresa. Si bien el trabajo de ella es muy respetable pues apoyó a quienes estaban en desgracia, el de Bill Gates creó mejores herramientas de trabajo para miles de millones de personas, generando un mundo más rico y en el cual menos personas caerán en desgracia para empezar. La ONU reporta que la pobreza extrema bajó del 50% al 18% en los últimos 20 años, y esto se debe largamente más a personas como Bill Gates, que como la Madre Teresa.

Necesitamos un mundo de gente que sea más feliz y no tenga complejo de culpa por ello, y que sea mucho más un Bill Gates que una Madre Teresa la gran parte de su tiempo.

Esto es totalemnte falso .... El objetivo de una persona si es alcanzar la felicidad pero al ser egoista y pensar solo en ti nunca la vas conseguir ,necesitas darte a los demas .La madre teresa SI SE SACRIFICO y se entrego a los mas necesitados logrando ser verdaderamente feliz. Para que sepan necesitamos muchas mas Madres teresas que BillGates.

concuerdo con tigo "nooo " , pero reconosco que Billgates si ayudo mucho a al progreso de la humanidad . Señor escritor nadie te dice que debes ser una madre teresa de calcuta para ser feliz o para ser reconocido : ambos la madre teresa y Billgates aportaron mucho a los hombres de dos maneras completamente distintas y AMBOS son grandes ejemplos a seguir .
Si es cierto debes preocuparte por TU felicidad pero Tu felicidad se da en vase a otras personas : tu esposa , tus padres , amigos etc .
Necesitamos personas DISTINTAS que hagan de este mundo un lugar mejor .

Publicar un comentario