sábado, enero 06, 2007

Por qué el reguetón encarna la decadencia de Occidente


El ser humano formula sus proyectos según una escala de valoración cambiante, según los medios y fines disponibles. La disponibilidad de los mismos depende de su contexto, de su sociedad, pues la posibilidad de éxito o error de un medio para un fin se somete a una valoración individual pero también intersubjetiva. Los medios que se extienden por su éxito (entiéndase en adelante éxito como el uso eficaz de un medio para un fin determinado) a escala intersubjetiva -social- se vuelven comportamientos pautados y repetitivos. En palabras del prof. Jesús Huerta de Soto, se vuelven instituciones. Las instituciones surgen espontáneamente entonces de la interacción libre entre sujetos de distintas eras, distintas capas sociales y distintas locaciones geográficas, como son el caso del lenguaje, los títulos de propiedad, el contrato impreso, el dinero, la empresa comercial, la banca, la ley mercantil (los casos más estudiados por la Escuela Austríaca de Economía o el NeoInstitucionalismo de Douglass North) y un sinnúmero de otros que tenemos a nuestro alrededor a diario. Tienen en común el que favorecen el éxito del individuo en sociedad y de la sociedad misma (las mejores prácticas sociales permiten el éxito relativo de ellas en el planeta, según la observación sociológica de F.A. Hayek). Se institucionaliza de forma espontánea o vuelve de uso común, entonces, lo que lleva al éxito de la persona o el grupo.


Citaremos un trabajo inédito de Juan Ramón Rallo, que sintetiza las características de las instituciones formadas en un orden libre, es decir, espontáneas: "....las seis características genéricas que trazamos con respecto a las instituciones: a) ausencia de autor o mente creadora concreta, b) continua evolución descentralizada de las mismas a través del mecanismo de prueba y error, c) utilidad que le atribuyen sus participantes, d) la voluntariedad, e) la estabilidad y f) autocorrección."


Sin embargo la persona y el grupo funcionan en un entorno a su vez institucionalizado. Desde hace poco más de 100 años, una institución artificial ha dominado la escena humana: el Estado. Es una forma de gobierno o gobernanza que surge una y otra vez en la historia cuando un grupo de personas logra monopolizar el uso de la fuerza y por medio de ella, las decisiones de última instancia cuando surgen disputas en el territorio capturado. El Estado es en realidad un stationary bandit, es decir, un ladrón que no se va y que expolia al ciudadano impidiendole obtener seguridad y justicia en formas netamente contractuales. A partir de ahí, todo lo que toca, es pervertido también como si se tratase de un Rey Midas a la inversa. Lo que sería oro, por citar el caso del dinero, se convierte en mísero papel grabado con rostros de militares y políticos muertos, Ley de Gresham mediante.


Ley de Gresham: Vulgarmente resumida en "el mal dinero saca al bueno del mercado", es una aplicación del efecto de control de precios al caso del dinero, pues crea una discriminación antinatural contra el uso de dinero de calidad puesto que el legislador ha equiparado forzosamente su usabilidad frente a otro dinero. Es un proceso de envilecimiento del aspecto monetario en una sociedad.


Lo mismo ocurrirá on otras áreas en que el Estado fije estándares. Sin embargo, antes de llegar al momento en este breve ensayo de darle una repasada al rol que instituciones como la "Casa de la Cultura Ecuatoriana" o el Ministerio de Educación y Cultura juegan en este análisis, retomemos por un momento un elemento precedente en la cadena causal y que ya fue mencionado. Se dijo ya que el ser humano formula sus proyectos según una escala de valoración cambiante, según los medios y fines disponibles. Pues bien, esta escala se trazará de forma personal y única para cada momento de la vida. No tendrá igual orientación hacia la gratificación presente un infante que un hombre de 40 años, que una madre de familia, que un anciano en el zenith de su vida. La decisión de postponer cierta gratificación en aras de volver su disfrute a) más oportuno, como el caso de una bebida fría para la hora más calurosa del día luego de leerse un reporte meteorológico, b) más complejo y se gratificación más elevada como puede ser confeccionarse una bebida que tome más preparación pero gratifique mejor, marca lo que se conoce como preferencia temporal. Una preferencia temporal alta, implica un carácter personal o social más orientado hacia el consumo y sobre todo, hacia el autoconsumo. El autoconsumo se ilustra perfectamente en la vida de un sibarita, que trata su cuerpo como vehículo de placeres varios, en desmedro de su cuidado y cultivo.


Una preferencia temporal baja, implica la capacidad y decisión de postponer gratificaciones. Se especifíca tanto capacidad como voluntariedad, puesto que los factores objetivos o intersubjetivos no determinan por encima del libre albedrío, ninguna decisión. Sin embargo, su peso es tan real como del aire que respiramos y que sin un análisis parecido a este, podriamos llegar a obviar con consecuencias potencialmente nefastas. Cuando se habla de capacidad, se puede pensar en un pescador, que al disponer de una pesca abundante del día que ha conservado salandola o congelandola, cuenta con ahorro que le permitirá construir una red. Esa red es un medio más exitoso para sus fines en tanto pescador. Sin embargo, hay pescadores que en todas las eras y paises, así como trabajadores de cualquier habilidad que preferirán pescar lo suficiente y aprovechar más tiempo de descanso en su hamaca. El pescador que ahorra e invierte su tiempo y una soga en fabricarse una red, ha demostrado una preferencia temporal más baja que su colega inmediatista.


Dice Hoppe: "Aún en la tierra de la abundancia, la gente evidentemente elegiría distintos estilos de vida, se fijaría distintas metas, tendría distintos estándares sobre el tipo de personalidad que quieren desarrollar y qué logros desean alcanzar. Es verdad, uno no necesitaría trabajar para vivir ya que existiría una superabundancia de todo. Pero, dicho drásticamente, uno aún podría elegir entre convertirse en un borracho o en un filósofo, lo que equivale a decir de forma más técnica que uno puede elegir utilizar su cuerpo en usos que pueden ser más o menos inmediatos en su recompensa, desde el punto de vista de la persona actuante, o puede utilizarlo para usos que rindan fruto en un futuro más o menos distante. Decisiones del tipo mencionado en primera instancia pueden ser llamadas “decisiones de consumo”. Decisiones, por otra parte, de disponer del propio cuerpo para un uso que rinde frutos luego, i.e., decisiones inducidas por una recompensa o satisfacción anticipada en un futuro más o menos distante que demandan que el actor enfrente tiempos de espera (¡el tiempo es escaso!), pueden ser llamadas “decisiones de inversión”—decisiones de invertir en “capital humano”: en el capital encarnado en el propio cuerpo físico." (Hoppe, 1989)


En el caso de la música, ocurre existe el mismo fenómeno. Un músico puede decidir cultivarse, lo cual generalmente le convierte en un músico académico (via conservatorio, profesores particulares y/o práctica incesante en solitario) o simplemente apelar a la parte más animal del ser humano. La batalla entre músicos y melómanos de orientación académica y aquellos que desprecian el autocultivo y generan música para el hombre masa, es tan antigua como la historia de la música misma. Sin embargo, el que lo marginal (en el peor sentido del término) se vuelva popular, tolerado o incluso exaltado, es un fenómeno que va de la mano con el estatismo. Ocurre por la suma de dos causas y se retroalimenta por distintos cauces. Estas dos causas son a) una distorsión profunda e institucionalizada de la preferencia temporal hacia el cortoplacismo, el hedonismo y el autoconsumo, y b) la Ley de Gresham aplicada a la valoración de la cultura y el arte.


Veamos qué dice el mismo prof. Hoppe sobre el estatismo y el carácter social distorsionado que provoca al limitar las opciones de los individuos:


"En el Jardín del Edén sólo existe una forma de hacer esto: acortar el tiempo de espera -reducir la inutilidad de la espera- y elegir un curso de acción que prometa resultados más inmediatos. Por ende, la introducción de propiedad agresivamente establecida genera una tendencia a disminuir las decisiones de inversión y favorece las decisiones de consumo. Expresado de forma drástica, conlleva una tendencia a convertir filósofos en borrachos. Esta tendencia es permanente y más pronunciada cuando la amenaza de intervención de los derechos del propietario natural es permanente y es menor en el grado en que la amenaza está restringida a ciertos períodos o ámbitos. De cualquier modo la tasa de inversión en capital humano es menor de lo que sería al permanecer ilesos y absolutos los derechos de control exclusivo por parte de los propietarios naturales." (Hoppe, 1989)


Esto ocurre así pues las intervenciones legales, los impuestos pero la existencia misma del Estado (que puede confiscar en cualquier momento y en cualquier medida, el fruto de nuestros proyectos) modifican institucionalmente las escalas de valoración subjetivas e intersubjetivas. El carácter social simplemente es cortoplacista (se verifica en la tasa de interés media del 6% en el s.XX vs. el 3% en el siglo XIX, habiendo bajado via ahorro y procesos civilizatorios -formación de capital cultural- un 0,5% cada siglo desde el medioevo) y eso genera un entorno artificial para las manifestaciones sociales, por libres que puedan parecer. Nada escapa a las leyes praxeológicas, ni un avión volando invalida la Ley de Gravedad. Como dijo Pedro Romero "El mercado ya no premia esa clase de productos artísticos", al referirse a la música académica. El horizonte temporal lleva a un círculo vicioso en que el hombre-masa no aprecia música de mejor confección (recordemos que existen clases de "Armonía" en las universidades, no se puede llamar a cualquier cosa "buena música", al margen de gustos. La distinción entre "es bueno" y "me gusta" debe quedar muy clara aquí. El grupo de rock 'Rush' es musicalmente excelente pero no es de mi agrado, mientras que el grupo 'Nirvana' con excepción de su baterista, era un grupo simplón e improvisado pero que es muy de mi agrado. Un pastel complicado no necesariamente es más rico que un simple banano, pero lo que se discute aquí es el entorno artificial, político, en que hacer buenos pasteles se vuelve prohibitivo.). La Ley de Gresham se aplica en este caso pues las escuelas públicas, los gobiernos locales, la Casa de la Cultura y el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), abogan frontalmente por el multiculturalismo y la equiparación forzosa en la categoría de "arte" y "respetable" tanto a "Las cuatro estaciones de Vivaldi" y novelas de Miguel Angel Asturias, con la música "rockolera" (para no salirnos del tema pero previendo uno adicional, se puede hacer una correlación entre la música lastimera y corriente, y la vida lastimera y corriente de quienes la disfrutan) o un libro de poesía erótica de lo más vulgar (no es lo mismo provocar como un Artaud o un Alfred de Musset que hacer apología de lo escatológico y pretender en ambos casos, música rockolera y poesía vulgar, recibir el apoyo de quienes deben liderar y educar en la pirámide social del buen gusto, como si fuesen alta cultura).


El reguetón apela para la región caribeña y sus zonas de influencia (en la cual estamos inmersos de la peor manera posible) a instintos sexuales, agresivos y gansteriles tanto como los narcocorridos lo hacen en el norte de México. Tomemos ejemplos respectivos de cada uno de estos dos géneros (reguetón y narcocorrido), pero que sean más comunes que la canción de "Calle 13" que N. Marmolejo utilizó y que incluso a quienes tienen gustos académicos y nunca pondrían un CD de reguetón en su automóvil, conocen de memoria en su letra por considerarsele excepcional en su género. "Atreve-te-te" no sería si no una excepción que confirme la regla y en más de una ocasión he escuchado "Odio el reguetón, pero esa canción es muy buena".


Vamos sin más, a los ejemplos que sí denotan la tesis que pretendo exponer.


Reguetón:


"Gillette" de Yasuri Yamileth (Ver video en http://www.youtube.com/watch?v=XRAgtmNuM-g )


"Mi nombre es Yasuri, Yasuri Yamileth, te metes conmigo y te saco la Gillette, te dejo una Ye que no es de ye-ye, sino de Yasuri Yamileth"


"Cógela que va sin jockey" de Looney Tunes ("cógela" y "va sin jockey" no son necesarias de explicar)


"Cógela que va sin jockey

La chica pide reggaetón a ese disc jockey

(Looney Tunes!)

Dime que pasó, broki?

Apunto de caramelo estan esas gatoskis

Afueguembel

Cógela que va sin jockey"


Narcocorrido: (genero que exalta al narcotraficante, sus proezas sexuales y sus asesinatos. Puede revisarse el efecto de dicha exaltación en la novela "Sin tetas no hay paraíso" de Gustavo Bolívar Moreno, sobre las jovencitas que escalan socialmente usando su cuerpo para ser parte del harem de un narco)


"Huevos y Frijoles" de El Halcón de la Sierra

"ya no soy el pobretón, aquel que todos humillaron, soy un hombre respetado"..."me gusta jalar parejo con la gente de mi barrio y si alguien me necesita no la pienso para ayudarlo"


Es la misma forma de exaltación de la violencia, el sexo divorciado de los sentimientos nobles, y el cinismo ante la vida, que observabamos en series de TV de los 1970's y principios de los 1980's en los EEUU, era en que las ciudades eran degeneradas, sucias, violentas y la cultura ciudadana era agresiva y mezquina. De ninguna manera es casual que esos hayan sido los años de mayor influencia del Welfare State en las grandes ciudades, cuando las escuelas públicas (socialismo educativo) eran centros de formación del hampa y del hombre masa.


Dos posibles objeciones:


Un músico que tiene éxito por una inmensa dosis de talento natural: reconocido por músicos académicos, sería un caso sui generis. De todos modos, en eras menos estatistas, su propia vida personal era testimonio de virtudes largoplacistas en una buena parte de los casos. Las excepciones eran casos de escándalo, y no la norma que el reguetón supone como rito de apareamiento socialmente exaltado.


La liberación sexual que el reguetón evidenciaria es señal de más y no de menos libertad: Ciertamente el puritanismo de la era victoriana no es para casi nadie, un parámetro de normalidad. Y es que no lo era: era otra forma de intromisión sobre la cultura, en momentos en que la Iglesia jugaba el papel de interventor cultural y moral que ahora juega el Estado. Una sociedad libre permite y alienta el placer, pero le da cauces naturales y cada vez más sofisticados y menos bestiales. Como dice la sicóloga Mabel Agurto: "el baile es una expresion corporal que permite el uso de tu cuerpo como posesion y espacio en el tiempo para los adolescentes..esa es su forma mas clara de expresion por que se estan definiendo en un cuerpo nuevo y en cierta manera lo estan aprendiendo a utilizar con el otro". Por tanto lo que nadie pretende negar aquí es el valor de entretenimiento del reguetón, ni el rol que tiene bailarlo. Lo que se disputa es que sea la mejor forma de expresión en tanto música, en tanto su estética de danza (el "perreo") y sobre todo, los valores que invoca.

El problema, como se dijo no es la existencia del reguetón. Tiene espacio, como en toda sociedad, cualquier clase de experimentos culturales. El problema es que se haya vuelto elemento vinculante tolerable en la cultura popular adolescente, cuando en generaciones anteriores se demandaba y se producía música muy superior bajo estándares académicos, inclusive para el hombre masa o el adolescente más alienado de su familia. Por turnos podriamos mencionar a Frank Sinatra, a The Beatles, a The Carpenters y a The Police, década por década. Si el tema es la rebeldía adolescente, incluso en el heavy metal encontraremos un altísimo grado de virtuosísmo en las guitarras y los vocalistas, además de letras inspiradas en temas clásicos o de cuño más filosófico o idealista, elementos todos ellos ausentes en el reguetón. En la escala de bienes aristotélicos, como bien de orden superior el reguetón es un mal sucedáneo a lo que podrian ser estímulos constructivos para la siquis humana. El propio heavy metal con su anarquismo instintivo y su presentación épica del bien, el mal y el heroismo, representa una alternativa que sí posee valor y en muy buena medida.


El reguetón es el hijo de dos causas y varios cauces. Las causas quedan ya expuestas aquí, y sobre los cauces baste decir que la presencia de un músico de conservatorio en una familia (podría relatar el caso de mi familia paterna cuencana) o varios melómanos cultivados, genera un círculo virtuoso para la apreciación de música clásica, jazz, buen rock o incluso buen pop (pensemos en Fleetwood Mac o Depeche Mode) y el desprecio por la música corriente y los comportamientos corrientes -y autogratificantes con daño cerebral o físico resultante- en general. Esa jerarquía de la calidad se refuerza voluntariamente, a través de liderazgo o necesidad de imitación aspiracional a través de las instituciones intermedias, como llamaba el sociólogo R. Nisbet a la familia, la comunidad inmediata, la iglesia, el club y otras instituciones que acolchonan al individuo e impiden que sea masilla para el Estado y sus planes de generar ciudadanos obedientes y uniformes por dentro y por fuera.


Al inverso, y recordando que en la adolescencia son los amigos la fuente de influencia más grande en gustos y preferencias de todo tipo, y en ausencia de una influencia como la de arriba en la infancia y preadolescencia, uno es víctima de una fuerte presión social por ser aceptado, incluido y validado en el grupo social. Si lo que el estatismo genera como castigo al autocultivo en artes e intelecto, si la Ley de Gresham actúa en la cultura equiparando lo inequiparable y los cauces sociales refuerzan en círculos viciosos y no virtuosos el gusto por la buena música, estaremos por un buen tiempo en la era del reguetón. Agradezcámosle a Platón, a Karl Marx y a Antonio Gramsci entonces y decisivamente, que el zeitgeist apunte hacia los bajos instintos y la decivilización. Larga vida al reguetón, digno hijo del Estado.

sábado, setiembre 09, 2006

No se van a terminar los recursos naturales

Minería para el próximo millón de años

Por George Reisman
Traducido por Mariano Bas Uribe


Llevo muchos años señalando que toda la masa de la Tierra, desde los límites
superiores de la atmósfera a 4.000 millas hasta su centro, no consiste en otra
cosa que elementos químicos sólidamente compactos. No hay un solo centímetro
cúbico en cualquier lugar de la masa terráquea que no sea un elemento químico
u otro, o alguna combinación de ellos. He dicho que ésta es la contribución de
la naturaleza a la oferta de recursos naturales, junto con todas las enormes
cantidades de energía que conlleva, desde la contenida en los combustibles
fósiles, el uranio, el viento, el agua y el núcleo terráqueo hasta la que hay
en tormentas y electricidad estática.

Leer todo el artículo.

viernes, setiembre 08, 2006

¿Qué es la competencia desleal?

Ciertamente no es la que hace Microsoft al incorporar programas que faciliten la vida del usuario, a su sistema operativo Windows. Como dice George Reisman, a quien algunos consideramos el mejor economista vivo, eso equivale a que los fabricantes de automóviles no incorporen equipos de música en sus modelos pues es "injusta competencia" a los fábricantes de dichos equipos.

domingo, julio 30, 2006

"La libertad es esclavitud"

"La libertad es esclavitud"

Frecuentemente se debate si una persona es realmente libre en el libre mercado. Después de todo, sus únicas opciones son trabajar o morirse de hambre. Eso es cierto de todo sistema, pero con mayor frecuencia se usa contra el capitalismo; bien sea por comunistas, socialistas o socialdemócratas.

Supongamos que una persona enfrenta la alternativa entre trabajar y morirse de hambre. Entonces, es "obligado" a trabajar, ganando lo suficiente para comprar comida. Pero, sus nuevas -e igualmente opresivas- opciones son consumir comida o morir de hambre. De modo que al comer, es una vez más esclavizado.

A esta misma persona se le da la opción de no trabajar, a través de caridad gubernamental. Ahora, ya no tiene que trabajar, y puede comer. "Libertad total". Para él, en todo caso. Para darle a él, el gobierno ha tenido que quitar a otros (via impuestos, inflación que es otro impuesto, etc). Estos ciudadanos ahora tienen que trabajar más, o morirse de hambre. Es este simple argumento: para "liberar" a una persona, veinte otras tuvieron que ser esclavizadas.

De esta forma hemos descubierto: la única forma de "liberar" a alguien en la tierra de Utopia, es matarle.

Submitted by Dale on Fri, 2006/07/21, Bureaucrash.org

La Madre Teresa NO es ejemplo para toda la juventud

Imaginémonos por un momento un mundo como aquel que desde pequeños nos han dicho que es el mejor de los mundos: uno en que todos nos sacrificamos por los demás y nadie piensa en sí mismo. ¿Sería un paraiso? Definitivamente no, sería un infierno. Afortunadamente, el ser humano es mucho más sano sicológicamente que lo que la Iglesia y el Estado quisieran que sea, y disfruta bastante de la vida en realidad. Y es que no hay que confunir generosidad y solidaridad, que tienen su lugar en la vida de todos, con una supuesta “obligación” de darnos a los demás. Lo lamento señores curas y señores burócratas: el objetivo de la vida de una persona es su propia felicidad. No la de los demás. La suya propia.

Hay dos formas de ganarse la vida y ser feliz en lo productivo:

Cuando una persona es feliz pues ha hecho lo mejor con sus oportunidades inevitablemente aporta también a la alegría ajena: si es un médico excelente y disfruta de sus talentos superiores, sana a sus semejantes; si es un profesor de primer nivel, está aportando mucho a los demás; si es un empresario que gana su dinero sin prebendas y en abierta competencia, ha enriquecido la vida de sus clientes en una gran medida. Cuando se consiguen las cosas en la vida sin hacer daño a nadie y ofreciendo algo de valor a los demás, la propia felicidad descansa sobre una base muy sólida en realidad. Pero si se enriquece uno a costa de los demás trabajando para el Estado –que obtiene sus fondos por la fuerza de impuestos, no en buena lid- o tiene privilegios financieros y ventajas legales que no son producto de la herencia, la suerte o el talento propio, entonces el resultado es alguien que gana a costa de que pierdan los demás. Y una sociedad que no aprecia a los creativos, ahorradores, tesoneros, ambiciosos y visionarios está condenada a la bancarrota moral. La propia felicidad sólo puede lograrse –sin una conciencia negra- respetando a los demás en su vida y propiedad (por eso la admiración a íconos guerrilleros es despreciable de principio a fin). La producción, el comercio y otros intercambios son perfectamente pacíficos. Las personas con un sentido mínimo de la dignidad siempre buscarán medios pacíficos para lograr sus fines, y la propia felicidad, repitámoslo, es el fin más loable para nuestras vidas.

Mientras los medios sean pacíficos, los fines tampoco son iguales:

La Madre Teresa de Calcuta representa un ejemplo respetable de alguien que siene un impulso más allá del ordinario para ayudar a los demás. Pero que nadie se engañe: la Madre Teresa no fue altruista, es decir, no se sacrificó por los demás. Ella fue inmensamente feliz mientras ayudaba a los demás. Pero si bien siempre habrá un puñado de gente en todo momento y lugar que tenga una inmensa vocación de ayudar a los demás por encima de otros logros y aspiraciones, eso no puede ser un ejemplo ni fórmula a seguir por todo el resto de nosotros. Un país en que la gente que siente un impulso hacia crear, hacia prosperar, hacia soñar, en formas muy distintas que esa, merecen también el reconocimiento y admiración de los demás. Pero eso no es lo que nos han querido inculcar de pequeños. Tampoco nos han inculcado una dosis sana de generosidad y solidaridad con causas que llamen nuestra atención. No, lo que nos han repetido una y otra vez es la malsana idea de que todos debemos ser como la Madre Teresa. Pero eso es imposible. Las inclinaciones sicológicas de las personas son muy distintas. Y entonces, hay que reconocer que no todos queremos ser pobres ni dedicar más que un tiempo prudente a apoyar a los demás, pues queremos utilizar la mayor cantidad posible de tiempo a ser felices, a nuestras propias vidas. Pocos se atreven a decirlo pero Bill Gates ha hecho mil veces más por reducir la pobreza en el mundo que la Madre Teresa. Si bien el trabajo de ella es muy respetable pues apoyó a quienes estaban en desgracia, el de Bill Gates creó mejores herramientas de trabajo para miles de millones de personas, generando un mundo más rico y en el cual menos personas caerán en desgracia para empezar. La ONU reporta que la pobreza extrema bajó del 50% al 18% en los últimos 20 años, y esto se debe largamente más a personas como Bill Gates, que como la Madre Teresa.

Necesitamos un mundo de gente que sea más feliz y no tenga complejo de culpa por ello, y que sea mucho más un Bill Gates que una Madre Teresa la gran parte de su tiempo.

miércoles, julio 19, 2006

El mito de los españoles exterminando a través de epidemias

Al parecer lo que se enseña en manuales de historia oficial sobre que los conquistadores españoles aparte de asesinos (que por supuesto fueron) también cumplieron un rol de exterminadores masivos de la población indígena trayendo enfermedades desconocidas en el paraiso indígena, es falso. Lo que se pensó que era viruela, era una clase de fiebre hemorrágica cuyo cuerpo-anfitrión eran ratas, por lo cual bastaba un cambio en la humedad por lluvia o peores condiciones de manejo de desechos, para que se diezme (literalmente) la población azteca (y sus pueblos conquistados) que sumaban 22 millones y de los cuales quedaron 2 millones.

Otro mito de la izquierda políticamente correcta (valga la redundancia) que no resiste a un escrutinio de los datos y la razón.

martes, julio 11, 2006

Mark Twain demuestra que no existe el altruismo

Una cosa es que hagamos algo que tiene como beneficiario al prójimo, y otra muy distinta es creerse (engañarse) que no lo estamos haciendo interesadamente. Nada sería más horrible que un mundo de desinteresados. Deben interesarnos las mejores cosas, para nosotros, quienes nos rodean o quienes elijamos apoyar. La paz de espíritu que se obtiene al ayudar a alguien necesitado o en problemas, la disfruta el benefactor. No veo altruismo por ninguna parte, en el sentido de "sacrificio". Uno valora los usos de su tiempo y otros recursos según su propia escala, y ejecuta lo que le satisface mejor que la alternativa siguiente en dicha escala. Auto-interés puro y duro, así de simple, si bien sofisticado o expansivo en su alcance.

Veamos qué dice Mark Twain al respecto. Simplemente brillante.

lunes, julio 10, 2006

Revistando ideas preconcebidas sobre las energías renovables

Green Mountain Energy Co. tiene un acuerdo para usted. Por sólo 9,95 dólares al mes -- o un descuento de 99,95 dólares por todo un año, la compañía eléctrica limpia y renovable de Austin, Texas, promete proporcionar 500 kwh de electricidad al mes de energía eólica pura y renovable. Esta cantidad de energía eólica, según Green Mountain, descarta aproximadamente 8000 libras del dióxido de carbono (CO2) que se producen conduciendo un coche medio durante 9000 millas. ¿Qué le parece? Por entre 1,66 y 1,99 centavos el kwh -- o alrededor de la mitad o un tercio del precio de la electricidad regular de una planta de carbón o gas natural -- puede sostener energía eólica limpia y pura salvando al planeta del calentamiento global. Una idea bastante buena, ¿ah?

Sólo hay un pero. Green Mountain no le proporcionará energía eólica. Abandona su negocio, al menos en Pennsylvania, donde hace esta oferta. Todo lo que promete a sus 30.000 clientes que pronto serán ex clientes es que proporcionará esa cantidad de energía eólica a la red nacional. Estos ex clientes tendrán que pagar el precio corriente de entre 38 y 66 dólares al mes por los 1000 kwh de electricidad que un hogar medio utiliza al mes, sólo de una de las compañías eléctricas del carbón o gas natural. Así que, ¿dónde está el beneficio real? La "suscripción" se reduce en realidad a una donación a Green Mountain, un subsidio que puede añadir al crédito fiscal de 1,9 centavos el kwh que la compañía recibe para producir energía eólica (junto con ahorrarse pagar la mayor parte de los impuestos de propiedad y locales).

El acuerdo refleja la falsa premisa de la energía renovable, una que como efecto colateral ha contribuido a la espiral de precios en la gasolina y la calefacción, y la electricidad dentro de poco. La energía renovable no está, en su mayor parte, preparada para el consumo diario. Si lo estuviera, Green Mountain no habría cerrado su tienda ante datos de mayores precios y costes de fuentes de energía con las que compite. En lugar de eso, estaría acaparando nuevos clientes. Los precios más elevados de la gasolina, la electricidad y el petróleo, después de todo, eran lo que se suponía que iba a impulsar a las compañías como Green Mountain y a tecnologías como la eólica y la solar, y los coches eléctricos híbridos y los SUVs.

En lugar de celebrar los precios más altos por ponernos en el camino de la energía renovable, algunos políticos simplemente hacen lo usual atacando a las compañías petroleras y automovilísticas. Por ejemplo, el líder de la minoría en el Senado, Harry Reid, de Nevada, ha empleado gran parte de su tiempo desde los huracanes Katrina y Rita en recorrer su estado en una caravana de tres vehículos, incluyendo un SUV de 16 mpg, criticando las petroleras, exigiendo la investigación de sus beneficios y condenando a los fabricantes de coches norteamericanos por no suscribir los estándares CAFE (Corporate Average Fuel Economy) en los todoterreno. La Senadora Hillary Rodham Clinton, de igual manera, también ha pedido otra investigación más de los beneficios de las petroleras y, en una concentración en Capitol Hill el mes pasado, denunciaba la noción de hacer prospecciones en el Alaskan National Wildlife Refuge por sus entre 11 y 30 billones de barriles de crudo como "una maniobra de despiste".

"Algunos dirán, 'Bien, senadora, los precios de la gasolina suben -- ¿no necesitamos perforar en el Arctic Wildlife Refuge?'", decía la señora Clinton. "Y por supuesto, las respuesta es que no. La respuesta es que es una maniobra de despiste. La respuesta es que necesitamos romper nuestra adicción al petróleo exterior".

¿Cómo? "La respuesta no es perforar en el ANWR, la respuesta se encuentra en la mente de los indígenas americanos".

El Senador por Massachusetts John Kerry se hacía eco de su colega desde Nueva York. Quiere gravar "los beneficios arrolladores" de las petroleras. Después de todo, en realidad no necesitamos ni queremos su petróleo. Como dijo en la concentración del ANWR, "En lugar de permitir que unas cuantas compañías petroleras perforen en busca de beneficios arrolladores", la nación necesita comprender que "no podemos perforar nuestro camino hacia la independencia energética, tenemos que inventar nuestro camino hasta allí juntos". Al estilo de Green Mountain -- inventando un producto energético al que la gente pueda suscribirse pero del que no pueda depender para que se le entregue en su domicilio. Hay un motivo por el que el suministro de energía eólica es solamente el 2% de la electricidad de la nación, incluso después de haber triplicado su producción desde el 2000. Tiene un factor anual de carga del 30%, lo que significa que no sirve para nada los dos tercios del tiempo. No está en posición ni de lejos de sustituir a las plantas nucleares, de carbón o de gas.

Pero aún así, políticos como Reid, Clinton o Kerry continúan evitando afrontar esas realidades, un hecho que deja prístinamente claro cada orador de la concentración del ANWR. El dais fue completado por el Senador Robert F. Kennedy Jr., el Senador Joseph Lieberman, Edward Markey así como Kerry y Clinton, todos detallando exhaustivamente las aves de rapiña que eran las petroleras encaminadas a explotar una de las últimas maravillas naturales de América, asustando al caribou y a la vida natural y destruyendo así la cultura de los pueblos nativos y allí. Para defender su idea, tuvieron que maquillar la cantidad de energía que se podría obtener del ANWR, afirmando que no supondría más de lo que ahorrarían los americanos hinchando sus ruedas, lo que podría ahorrar 4 millones de galones de gasolina al día. Esos ahorros del hinchado no es nada a despreciar, pero es una gota de lo que la United States Geological Survey dice que puede producirse de la región costera del ANWR -- que supone entre 460.000 millones de galones hasta 1.300.000 millones de galones. Se bombearía a Estados Unidos a diario tanto como recibimos de Arabia Saudí -- más de 50 millones de galones al día.

Los oradores también tuvieron que inflar el perjuicio medioambiental que resultaría de la extracción del ANWR, indicando que afectaría a los 19 millones de acres de la reserva, cuando de hecho, la exploración, extracción y el desarrollo se limitaría a apenas 1600 acres de los 1,5 millones de acres de una sección llamada 1002, que ya tiene presencia humana y tecnológica, el Defense Early Warning System. Tuvieron que intimidar con que el desarrollo en esas zonas pondría en peligro al caribou, cuando la realidad es, como la experiencia previa en Alaska ha demostrado, que el caribou no es tan débil como para huir de torres extracción. Y los oradores tuvieron que fingir que los nativos encontraban horrible tal desarrollo, cuando de hecho la población nativa de Alaska que vive allí, los esquimales inupiat de la ciudad de Kaktovik están a favor de abrir la zona a la extracción.

Por encima de todo tienen que fingir, como hizo el Senador Clinton, que todo lo que se interpone en el camino de un futuro sin petróleo es la industria petrolera -- ni la física, ni la economía ni las necesidades de la nación de fuentes de energía fiables y abundantes. Así, pueden ir detrás de las compañías petroleras por sus "sustanciosos beneficios", a pesar del informe de agosto del Congressional Research Service que indica que "los beneficios record" de las petroleras apenas se encuentran por encima de la media de la industria americana. Advertía: "Si los precios del crudo y el petróleo van a decrecer, probablemente el suministro tenga que crecer en relación a la demanda. La expansión del suministro resulta de la inversión en las diversas etapas del proceso de fabricación de la industria petrolera... si los parámetros subyacentes y el entorno regulatorio no son propicios, la inversión puede llevarse a cabo. Históricamente, los precios volátiles y los niveles de beneficio afrontados con un entorno regulatorio estricto contribuyen a la incertidumbre de la industria". O tal vez sea ése su objetivo -- incrementar la incertidumbre en la inversión en energía aquí, manteniendo, como señala la Government Accountability Office, la mayor parte de las tierras federales al margen de los límites de la exploración y del petróleo, disuadiendo de la creación de capacidad refinera y oponiéndose al desarrollo de plantas nucleares de modo que no haya ninguna planta nueva desde los años setenta.

De ese modo, puede que todos queramos buscar más energía eólica, por la que ellos puedan lograr una suscripción igual que la de 9,95 dólares por cada 500 kwh de aire caliente de Green Mountain que espante los males del petróleo, el gas y las industrias automovilísticas.

por Duane D. Freese
Tomado de Poder Limitado